Imagen de cabecera aleatoria... ¡Pulsa F5 si quieres ver otra!

Feliz Navidad

Belén

Respetando enormemente e incluso comprendiendo pensamientos y reflexiones como las de Martín, he de hacer constar en un día como el de hoy que a mi me sucede justo lo contrario.

Al principio de estas fechas tengo un amago de ataque de “¿y por qué hay que sonreir justo ahora?, ¿y por qué hay que ser mejor persona en Navidad?, ¿y por qué …?”, y me rebelo contra algunas indudablemente hipócritas sonrisas que se ven en estos días a lo largo y ancho de escaleras y portales.

Pero sólo me dura un par de días. Cuando me acuerdo del turrón, de la botella de anís del mono y el tenedor, de la pandereta, de la familia alrededor de la mesa. Cuando me acuerdo del Belén, de la Virgen María, de San José, del Niño Jesús. Cuando rememoro los escalofríos que me provocó la letra del primer villancico que mi madre nos enseñó de pequeños, y que ella a su vez había aprendido de la suya…

Sensaciones que conforman un conjunto de vivencias que no puedo explicar juntando palabras, que me transportan a tiempos pasados o intemporales en los que una sonrisa sale del alma, de un lugar donde parece existir una genuina fuente de alegría.

Y luego está la fé. Esa fé que no alimento con actos solemnes, pero que procuro mantener viva en mi interior mirando a los ojos de la gente, y siendo lo más sincero posible. Intentando que mi bienestar personal no sea siempre lo primero, o al menos comparta tal posición de honor con el de los que me rodean. Lo consigo en muy pocas ocasiones, pero de vez en cuando sufro un chispazo que me recuerda lo que puede ocurrir si realmente pienso en los demás…

Esta noche miraré al Niño en el pesebre, y sé que algo se removerá en mi interior. En ese momento me estaré acordando de ti (aún sin pensar directamente en ti). Estaré dándole las gracias por seguir aquí, por ser tan inmensamente afortunado de vivir esta vida, tan grande y tan perra, tan inmensa. Por haberme dado el potencial de saborear cada segundo, de intentar hacerlo único, atraparlo y transformarlo en algo que merezca la pena. Por seguir atrapando miradas. Por seguir caminando. Por haber tenido siempre tan claro que el mejor momento siempre es ahora, y porque ahora estoy mirándolo, y en esa mirada todo, gracias a algún tipo de alquimia inexplicable, se reordena en mi interior, se engrandece, se hace cálido.

Que tengas una muy feliz, útil y emotiva vida. Empieza hoy, si no estás en ello.

Feliz Navidad.

diciembre 24, 2008   16 comentarios