Viaje de Año Nuevo – Santiago de Compostela – II
Lo que más me gustó fue el gran órgano.
También me llamó la atención algún pequeño detalle, como el nombre de los confesionarios.
Luego llegaron Píter, Natalia, Juan y Federica, y tuve que repetir (muy gustoso) algún que otro paseo con ellos. Desde aquí tengo que darles las gracias por adoptarme en su día de turismo por Santiago.

Fuimos a comer a O Dezaseis, recomendación que me había hecho Andrés Milleiro por Twitter media hora antes, y que a Piter le había hecho a su vez un amigo suyo.
Paseos, chocolate con churros, fina lluvia interminable y la compra de un décimo para la Lotería del Niño (que no cambió mi vida pero sí me reintegró el dinero invertido, al terminar en 8) pusieron fin a mi estancia en Santiago. La acorté para tomar un tren algo más tempranero y llegar a Vigo sobre las 21:45, y no las 23:05 como inicialmente había planeado. Allí me recogieron Óscar y Zacarías (su padre), pero esa es otra historia.
enero 13, 2009 9 comentarios
Viaje de Año Nuevo – Santiago de Compostela – I
El periplo de año nuevo comenzó el pasado día 2 de enero, en un Boeing 737-800 con capacidad para 189 personas, que hacía la ruta Madrid – Santiago. Sobre las 11 de la mañana arribé a la capital compostelana, y traté de ponerme en contacto con Óscar para informarle de la hora a la que llegaría a Vigo esa misma noche. Además, establecí contacto con Piter, que andaba con Natalia y unos amigos por Santiago, para vernos y comer juntos.
Por 1.85 € un autobús te lleva del aeropuerto a Santiago. Me bajé en la estación de trenes y compré un billete para Vigo, el último de esa misma noche. Con los deberes hechos, y muy sorprendido con la agradabilísima temperatura que hacía, me encaminé cuesta arriba por la Rúa do Hórreo hacia el centro de Santiago.
El objetivo estaba claro, la catedral de Santiago. Pero no tenía prisa. Había soñado con llegar a la misma después de hacer el Camino. No ha podido ser, pensaba, pero tampoco me voy a precipitar, haré un minicamino por la ciudad. Llegado al casco viejo, caminé y observé tranquilamente mil y un detalles. Me sorprendió (agradablemente) lo pequeño del centro, su sobriedad.
Descubrí el sentido de la vida, el universo y todo lo demás (gracias por el apunte, Ángel) caminando por las calles de Santiago.
Y, finalmente, no me pude resistir y fui a darle un abrazo al Santo. Sinceramente, esperaba una catedral mucho más grande y majestuosa. La fachada de la plaza del Obradoiro es espectacular, pero por dentro me decepcionó un tanto.
enero 12, 2009 9 comentarios








