Viernes, peliculita en casa: Rope
Lo reconozco, la culpa de que este post vaya a ser ridĂculamente corto la tiene la timba de mus que acabamos de perder Desmond y yo a manos de Alberto y Landraca, durante la cual hemos disfrutado de unas pizzas y cervecitas, gracias a la hospitalidad del Ăşltimo de ellos.
Y yendo a lo importante, la culpa de que nadie vaya a echar de menos las valoraciones que yo pudiera hacer de esta pelĂcula del año en que mi padre naciĂł la tienen el maestro Hitchcock y ese gran invento llamado Youtube. Hasta más ver.
enero 23, 2009 9 comentarios
Viernes, peliculita en casa: el hombre que sabĂa demasiado
Si mi memoria no flaquea, esta pelĂcula es una de las recomendaciones que Ă“scar me hizo en la Ă©poca en que convivimos en Bucarest. Eso siempre es una garantĂa de calidad.
Lo cierto es que si no la has visto, te recomiendo encarecidamente que la alquiles, compres, descargues… lo que sea, pero hazte con ella y visualĂzala, absĂłrbela por todos y cada uno de los poros de tu cerebro y papilas gustativas emocionales.
El hecho de que la trama sea, a ratos, totalmente surrealista e increĂble no quita los momentos de hiperrealismo que hacen de ella una cinta Ăşnica.
Momentos como por ejemplo, en el que el doctor McKenna, personaje interpretado por James Stewart, llega a una empresa de taxidermia en busca de alguna pista que le lleve a su hijo. Escena totalmente surrealista, pero muy muy creĂble, su magnĂfica interpretaciĂłn te transmite todo el agobio que siente, como padre, al intentar coger el que percibe como Ăşltimo barco camino de su hijo.
Otro momento impagable de la pelĂcula, emocionantĂsimo, es en el que el doctor McKenna tiene que explicarle a Jo, su esposa, que Hank, el hijo de ambos, ha sido secuestrado por el que hasta pocos minutos antes ambos pensaban que era un matrimonio amigo, los Drayton.
En esa escena realmente llegas a identificarte fácilmente con los sentimientos del matrimonio, y puedes llegar a sentir la angustia. Están magnĂficos ambos actores. He tenido la ocasiĂłn (y suerte) de ver la pelĂcula en versiĂłn original, es por este tipo de escenas por las que un doblaje nunca, nunca, puede igualar el sonido original de una pelĂcula.
Una de las cosas que más me han llamado la atenciĂłn es el poco Ă©xito en forma de galardones que tuvo la pelĂcula. SĂłlo ganĂł un Ă“scar, y fue el de mejor canciĂłn, “QuĂ© será, será“. MagnĂfica Doris Day:
Una de las mejores secuencias que he visto en mi vida…
julio 11, 2008 2 comentarios
Viernes, peliculita en casa: Rebecca
Antes de empezar con la pelĂcula en si, me gustarĂa dejar constancia de que fue Aida (grazie mille) quien me dio la idea de retomar a Hitchcock. HacĂa muchos años que no veĂa una pelĂcula suya, exceptuando la magnĂfica VĂ©rtigo durante mi estancia en Bucarest (gracias, Ă“scar).
Si no la has visto, te aconsejarĂa que me dejaras un comentario dándome las gracias por anticipado, la pusieras a descargar y te fueras de aquĂ raudo y veloz, sin leer ni una palabra más. ÂżQuĂ© haces?, Âżsigues aquĂ?, ¡largo! (pero vuelve mañana
).
Si la has visto, podemos compartir reflexiones…
La pelĂcula pivota claramente sobre Manderlay (no confundir con la pelĂcula de Lars Von Trier, no tiene nada que ver… Âżo sĂ?), el enorme castillo propiedad de Maxim de Winter. Hay dos pelĂculas, antes de que la acciĂłn se traslade a Manderlay, y despuĂ©s de.
Es el Sr. de Winter lo que hoy se conocerĂa como un viudo de oro. Joven, aparente, acaudalado y culto. Una joyita, vamos. Durante unas vacaciones en Montecarlo, conoce a la asistenta o dama de compañĂa de una ricachona americana. Se enamoran (“Bless you for that”), ella abandona a la ricachona (cosa que no puede apenar en ningĂşn caso al espectador) y se casan mediante lo que podrĂamos denominar boda exprĂ©s. Tras Ă©sta, el matrimonio se va a vivir a Manderlay…
Desde el mismo momento de la llegada, cambian los planos, la atmĂłsfera, la mĂşsica… pasamos de un ambiente festivo, juvenil, a otro gĂłtico, sombrĂo. AllĂ, la nueva Sra. de Winter no se adapta en ningĂşn momento a la vida del castillo. No se hace con las riendas del mismo, ni con las del matrimonio. Se encuentra perdida, sĂłla, triste y temerosa. La sombra de Rebecca de Winter, la primera Sra. de Winter, es demasiado alargada para ella. Se le hace insoportable. En esta fase de la pelĂcula Joan Fontaine está francamente bien.
Cada apariciĂłn de la Sra. Danvers, la ama de llaves, viene siempre acompañada de un cambio en la mĂşsica, en el ambiente de la escena, aportándole sobriedad, cuando no creando momentos verdaderamente sombrĂos.
El conflicto entre la Sra. Danvers y la Sra. de Winter no tarda en llegar, y lo hace con motivo de un baile de disfraces que la segunda se empeña en celebrar, como refuerzo a su irreal liderazgo de la casa.
Esto es sólo el preludio al primer giro, genial, de la historia: Rebecca de Winter no murió. Maxim la mató. No sólo no la amaba, sino que la odiaba, por haberse hecho imprescindible para todos excepto para él, a quien engañaba y ridiculizaba constantemente.
La conversaciĂłn entre Maxim y Jennifer es genial, se sinceran, alcanzando un grado de confianza y complicidad enorme, y recuperando de golpe la lucidez que parecĂan haber perdido.
Cuando, en la pausa del juicio, el Sr. Favell intenta hacer chantaje a Maxim, se produce la excusa perfecta para la Ăşltima sorpresa de la pelĂcula: Rebecca no estaba embarazada, sino que tenĂa cáncer. Para mi este giro, siento espectacular, no llega de la misma forma que el primero, en el que el encantado espectador descubre asombrado que los sentimientos de Maxim de Winter hacia la intachable Rebecca no eran de amor sino de aborrecimiento.
Tengo que hacer una mención especial de los papeles de Laurence Olivier como Maxim y Judith Anderson como la Sra. Danvers. Ambos lo bordan. George Sanders también hace un papel muy aseado como el Sr. Favell.
Donde más se nota la maestrĂa de Hitchcock es en la facilidad para pasar de un ambiente a otro, para darle toques a las escenas realmente sombrĂos como si de un juego de niños se tratara.
junio 27, 2008 4 comentarios





























