Mi hermana Carmen me acarició
Cuando yo tenÃa unos dÃas de vida y ella acababa de cumplir dos añitos, al intentar llamarme por mi nombre (Juan Jesús) sólo le salÃa un sonido parecido que puede escribirse como Banyú. En esos momentos, no sólo estaba “bautizándome” de forma bastante más efectiva que el sacerdote de la parroquia de los Escolapios que lo harÃa en la misma fecha, sino que me acariciaba, según los griegos, o me ponÃa el hipocorÃstico que gobernarÃa mi vida. Yo sabÃa que no podÃa ser sólo un mote, estaba seguro de que tenÃa un nombre mucho más grandilocuente. Pues eso. Nunca una caricia duró tanto.
marzo 11, 2009 15 comentarios