Viaje de Año Nuevo – Gijón – I
Gijón, ciudad marinera, asturiana, encantadora.
Arribé cuando la tarde comenzaba, y esperé paciente a Hugo en el café Conexión, justo en la magnÃfica estación de autobuses de la ciudad astur. Vino con una amiga suya japonesa, muy simpática y habladora.
Visitamos el paseo marÃtimo, el monumento de Chillida (“El elogio al horizonte“, o “El cagadero de King Kong” para los autóctonos).
Y probamos las primeras sidriñas. Qué redescubrimiento para mi. He llegado a la conclusión de que no hay peor profesión que la de camarero en Asturias, o en cualquier restaurante asturiano repartido por el mundo. Lo de escanciar sidra en todas las mesas cada cierto tiempo queda muy estético, pero debe ser un auténtico coñazo para esos sufridos currelas.
Seguimos paseando por la ciudad. Entre otras cosas vimos la que puede ser la calle más corta de España, de cuyo nombre no puedo (y mira que quiero) acordarme:
Y terminamos el primer dÃa en casa de Hugo, donde cuando ya estaba presto a descansar me sorprendió su progenitor, un hombre muy interesante, con una genial exposición de sus conocimientos sobre el maravilloso mundo del vino tinto. Hugo, que ya se lo sabÃa, se fue a descansar, pero yo pude disfrutar durante algún tiempo de un magnÃfico rato de conversación con un hombre de vastos conocimientos y vitalidad admirable.Lo cierto es que conociendo al palo, no me extraña la calidad humana de la astilla.
Antes de cerrar la primera parte del relato de mi viaje a Gijón, os dejo con un detalle de la habitación de Hugo que me encantó:
enero 26, 2009 10 comentarios





