Un dolor eterno
En una de las pelĂculas de El Señor de los Anillos hay una escena sobrecogedora. El rey de Rohan se lamenta frente a la tumba de su difunto hijo, diciendo algo asĂ como: “ningĂşn padre deberĂa sobrevivir a sus hijos”.
En ese momento tratĂ© de imaginar el inmenso dolor que se debe sentir en una situaciĂłn asĂ, y aunque obviamente no me acerquĂ© ni de lejos, me sentĂ traspasado por una tristeza muy profunda.
Hoy, en el metro, he leĂdo un extracto de una novela del fallecido Francisco Umbral, el cual tuvo que sufrir dicha circunstancia, con el agravante de que su hijo era el Ăşnico que tenĂa. Quiero compartirlo con vosotros, por si no lo conocĂais.
SĂłlo encontrĂ© una verdad en la vida, hijo, y eras tĂş. SĂłlo encontrĂ© una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman la oscuridad. Soldadito rubio que mandaba en el mundo, te perdĂ para siempre. Tus ojos cuajaban el azul del cielo. Tu pelo doraba la calidad del dĂa. Lo que queda despuĂ©s de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es JĂşpiter, una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a travĂ©s de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, harĂa ese gesto y nada más.
QuĂ© estĂşpida la plenitud del dĂa. ÂżA quiĂ©n engaña este cielo azul, este mediodĂa con risas? ÂżPara quiĂ©n se ha urdido esta inmensa mentira de meses soleados y campos verdes? ÂżPor quĂ© este vano rodeo de la muerte por las costas de la primavera? El sol es sĂłrdido y el dĂa resplandece de puro inĂştil, alumbra de puro vacĂo, y en el cabeceo del mundo bajo un viento banal sĂłlo veo la obcecaciĂłn vegetal de la vida, su torpeza de planta ciega. El universo se rige siempre por la persistencia, nunca por la inteligencia. No tiene otra ley que la persistencia. SĂłlo el tedio mueve las nubes en el cielo y las olas en el mar.
Francisco Umbral – “Mortal y Rosa”, 1975
enero 14, 2009 8 comentarios