De vuelta en Madrid, se acabaron las vacaciones
Y, aunque parezca mentira, me alegro. Principalmente por dos motivos. El primero está relacionado con el cálculo aritmĂ©tico, y es que cuando se resta más de lo que se suma, se llega a los nĂşmeros negativos. El segundo, con la acumulaciĂłn de experiencias positivas en muy pocos dĂas, que hace que se pierda perspectiva y se dejen de valorar en su justa medida.
Necesito tiempo para digerir todo lo vivido desde el pasado 20 de diciembre. TerminĂł un año, comenzĂł otro. Vi a los de aquĂ, a los de allĂ, a los que siempre están, aquĂ o allĂ. TomĂ© metro, tren, aviĂłn, coche, taxi, autobĂşs, y barco. SurquĂ© mares de agua, cemento y algodĂłn. Anduve por nuevos caminos, junto a viejos conocidos y nuevos descubrimientos. Me asombrĂ© con la belleza de ciertos parajes, con la de ciertas miradas y con la amabilidad de casi todos. DescubrĂ el olor de un nuevo sobrino. AprendĂ a jugar al Risk (por partida doble). ConversĂ©, reĂ, bebĂ, bailĂ©, disfrutĂ©. PaseĂ©, mucho. SeguĂ conversando. Fui obsequiado con una introducciĂłn al mundo del vino. Fuimos multados. ComĂ y cenĂ© como un campeĂłn. RecĂ©. Hice fotos. Casi llorĂ©. EmpatĂ© un partido de fĂştbol sala. MarquĂ© algĂşn golito. MirĂ© con atenciĂłn muchas nubes, muchos parajes y muchĂsimos edificios.
RedescubrĂ tantas cosas, descubrĂ tantas otras… necesito tiempo…
enero 7, 2009 5 comentarios


