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Odisea en Transnistria (segunda parte…)

(volver a la primera parte)

UNA FRONTERA ESPECIAL

El viaje duró apenas una hora. Vimos un tanque camuflado a la izquierda de la carretera, y 1km más adelante se veía un edificio con la bandera verde y roja de Transnistria y el escudo soviético. “Dios, la frontera!!!!!! No hay vuelta atrás”. Sentimos una de las impresiones más fuertes de nuestras vidas. El autobús redujo velocidad en la tierra de nadie, unos 300 metros de carretera desolada. Después había una valla flanqueada por unos cuantos soldados, que el autobús esquivó, y se detuvo allí mismo. Había una especie de barracón gris, como prefabricado, de plástico. El edificio principal de la frontera quedaba unos 50 metros más adelante. Nos hicieron bajar a todos allí mismo y nos separaron en dos grupos. Los moldavos (es decir, todos excepto nosotros tres), se dirigieron a pie al edificio principal. La Pelirroja le dijo a un soldado calvo con un cierto parecido a Yul Brinner que éramos extranjeros, y éste nos llevó al interior del barracón gris.

Escudo de armas soviético-transnistrio

El barracón era muy pequeño, unos 20 metro cuadrados, pero estaba dividido en tres habitaciones. En la primera, donde esperamos un par de minutos, no había nada. La segunda y la tercera eran unos pequeños despachos, oscuros y opresivos como en una pesadilla kafkiana. Seguimos a Yul Brinner hasta la tercera habitación, en la que había un oficial de aspecto serio sentado tras una mesita superpoblada por papeles. Nos invitó a tomar asiento, y aunque había dos sillas, sólo yo me senté.

Nos preguntó generalidades en un rudimentario rumano. Temíamos que pudiera descubrir que viajábamos con pasaportes de servicio, ya que suponíamos que este hecho perjudicaba nuestra causa: el oficial podía negarnos la entrada, suponiéndonos espías, o podía negarnos la salida y extorsionarnos desde una posición de fuerza. Le dijimos que el objeto de nuestra visita era turismo; observó nuestro visado y noi dijo que no, que allí ponía “Serviciu”. “La cagamos, viejos!”, fue lo primero que pensé, “hemos mentido a un oficial soviético y nos ha descubierto”. Inconcebiblemente no insistió en este hecho, ni se dio cuenta de que los pasaportes que tenía en sus manos eran de funcionarios de la embajada. Nos dijo que todo estaba en regla y nos dejó marchar.

Yul Brinner nos señaló el edificio principal de la frontera, donde nos unimos al resto del grupo para comprar por unos céntimos de euro un papelito cutre pero de vital importancia: el “visado” transnistrio. Salimos del edificio y cruzamos la barrera anexa al mismo a pie (pues nuestro autobús se había adelantado unos metros). Cuando habíamos penetrado cinco metros en el otro lado de la barrera, un soldado armado nos dio el alto. Atravesados por su mirada y la de otros 3 o 4 camaradas suyos armados, le mostramos nuestros “visados”, y con la ayuda de la Pelirroja, que andaba por allí, calmamos los ánimos de todo el mundo.

Lo primero que hicimos en territorio transnistrio fue ir al servicio. No nos sorprendió que fuera un agujero inmundo excavado en el suelo.

(…tercera parte)

Escuchando: “The bad touch – Bloodhound gang”.
Santoral: Domingo de Guzmán.
Efemérides:
1235 – Invasión del Reino de Aragón de la isla de Ibiza.
1774 – Juan Pérez al mando de la fragata de la Armada Española “Santiago” descubre la isla de Quadra hoy conocida como Vancouver.
1945 – La URSS declara la guerra a Japón e invade Manchuria. Firma de la Carta de las Naciones Unidas por los Estados Unidos.
1949 – Bután gana su independencia.
1992 – España gana en el Camp Nou de Barcelona sus primeros Juegos Olímpicos en la modalidad de fútbol al derrotar a Polonia por 3-2.

agosto 8, 2006   No hay comentarios