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Convencional

Decía un profesor el otro día a sus alumnos: “¿No os habéis parado a pensar en que todo en esta vida es pura convención?”. Y seguía su razonamiento con múltiples ejemplos bastante gráficos y cómicos. Todo, desde todos los avances tecnológicos, basados en los mismos principios, técnicas, implementaciones concretas (conectores, tensiones en el cableado…), hasta la manera de vestir (incluso el hecho de ir vestido, añadía, en un “alarde de imaginación”), de gesticular mientras se expresa uno, pasando por las maneras en que uno busca diferenciarse de la masa (piercings, peinados, ropajes, opiniones anti-”corriente dominante”…). No se le puede negar parte de razón, pero en mi opinión trató de llegar hasta límites bastante resbaladizos. Y así fue como paralelizó la actividad mental o espiritual de cada uno, tratando de “convencionalizar” el comportamiento del alma. Sin duda, él mismo dudó ante la dureza de su, en definitiva, razonamiento sobre lo no razonable y dio unos pasos atrás justo cuando iba a dar el primero en el aire. Afirmó que no es posible afirmar que en la mente de una persona exista un comportamiento convencional. Y esto es, simple y llanamente, porque la mente humana es el secreto mejor guardado de la madre naturaleza. ¿Dónde acaba la mente, un ente físico, y dónde empieza el alma, perfecto ente espiritual? To be… or not to be.

octubre 28, 2004   No hay comentarios